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Suena el motor, la puerta baja como siempre, llega al suelo… y de repente, sin tocar nada, ¡vuelve a subir sola! No es que esté poseída, aunque a veces lo parezca. Si te ha pasado, sabes lo frustrante que es, sobre todo si vas con prisa o si está lloviendo. Pues bien, esto tiene explicación (y solución).
En Batimat SL llevamos muchos años montando y reparando puertas de garaje en Málaga, así que hemos visto de todo. Desde sensores tapados con telarañas hasta motores que ya no pueden ni con su alma. Si la tuya hace este tipo de cosas raras, quédate por aquí que vamos a contarte qué puede estar pasando.
¿Por qué mi puerta se cierra y luego se vuelve a abrir sola?
Las puertas de garaje se puede abrir por muchas razones que vamos a ver luego, pero la mayoría de veces es porque su sensor piensa que hay algo y tiene una apertura de seguridad para evitar accidentes.
Ahora, ¿por qué cree eso si no hay nadie ni nada? Aquí es donde entran varias posibles causas, y algunas son tan simples como limpiar un sensor. Otras, ya te aviso, no tanto.
Las razones más típicas que vemos a diario
Esto no es teoría de libro, esto es lo que realmente vemos cuando vamos a arreglar puertas. Vamos con los casos más habituales con los que nuestros técnicos se encuentran cada día:
1. Los sensores están sucios o mal colocados
Las fotocélulas (los ojitos que van en los laterales) son muy delicadas. Si una está sucia, desalineada o medio tapada por una hoja, puede enviar una señal falsa y hacer que la puerta se eche para atrás.
¿Qué puedes hacer tú? Mira si hay polvo, bichos, telarañas… y límpialo con cuidado. No hace falta desmontar nada. Eso sí, si ves que uno de los sensores está torcido o suelto, aconsejamos acudir a un especialista para que lo deje bien porque ahí sí se complica.
2. Algo está en medio (aunque sea mínimo)
A veces lo más tonto da el mayor problema. Una piedrecita en la guía, una rama, incluso un trozo de plástico que se ha colado. Si la puerta nota cualquier resistencia al bajar, va a interpretarlo como peligro y se vuelve a abrir. Tiene lógica, aunque nos fastidie.
Haz una revisión visual, sin prisas. Y si la puerta tiene guías en el suelo, pasa la mano (con cuidado) para ver si hay algo bloqueando el paso.
3. El motor está forzado o falla al final del recorrido
Aquí ya entramos en terreno más técnico. Puede que el motor esté justo en ese punto donde no tira bien, hace el esfuerzo, y al no completar el cierre correctamente, la puerta se da la vuelta.
¿Notas que hace ruidos raros? ¿Como si se atascara al final? ¿Va más lenta que antes? Si la respuesta es sí, toca revisión. El motor no está para tonterías, y si se termina de romper, el arreglo ya no es tan barato.
4. El ajuste de fuerza no es el correcto
Muchas puertas permiten regular cuánta fuerza aplican al cerrar. Si está mal ajustada y detecta más resistencia de la cuenta, se vuelve a abrir aunque todo esté bien. Esto pasa mucho cuando la puerta es nueva y el técnico no dejó bien configurados los valores.
Aquí no te recomiendo toquetear por tu cuenta. Estos ajustes se hacen desde la centralita y, si no sabes lo que haces, puedes hacer más mal que bien. Mejor que lo vea alguien que sepa.
5. Los finales de carrera están desajustados
Son los topes que le dicen al sistema cuándo parar. Si están mal colocados o se han movido con el tiempo, puede que la puerta llegue “demasiado lejos” y el motor interprete que hay un fallo. Resultado: se vuelve a abrir por seguridad.
No es lo más habitual, pero si ya has probado todo lo anterior, puede que venga por ahí.
¿Puedo arreglarlo yo la puerta del garaje que se abre sola o llamo a un especialista?
Depende. Si es algo fácil como limpiar sensores o quitar un obstáculo, claro que sí. Pero si te metes en ajustes, cables o motores… cuidado. Una puerta de garaje pesa mucho, y un mal ajuste puede ser peligroso.
Nuestro consejo: prueba lo básico. Si sigue haciendo lo mismo, no le des más vueltas ni te pongas a probar cosas sin saber. Llama a un técnico. Y cuanto antes, mejor.
¿Qué pasa si la puerta del garaje falla solo a veces?
Buena pregunta. Hay fallos que no se repiten siempre, y eso es lo que más mosquea. A veces la puerta cierra bien durante días, y luego un día se vuelve loca otra vez. Esto suele ser señal de algo que está empezando a fallar: una placa que se calienta, un sensor que va y viene, una guía que se atasca según la temperatura… cosas que sin una revisión a fondo no se ven.
Si el fallo va y viene, no esperes a que se quede abierta del todo o se bloquee. Ahí ya no hay remedio rápido.
En Batimat SL trabajamos con puertas de garaje desde hace años, y nos conocemos todos los trucos, pegas y soluciones. Si la tuya hace cosas raras (se abre sola, no responde o no termina de cerrar), ponte en contacto con nosotros y te mandamos a alguien que lo revise. A veces es algo tonto, otras no tanto… pero en cualquier caso, mejor saberlo antes de que vaya a más.
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